El M.A.S. sale de las elecciones administrativas del 4 de abril confirmado
como primera fuerza nacional. En las elecciones municipales del 2004 el
M.A.S. ganaba en 80 de los 327 municipios del país y en ninguna ciudad
capital, mientras que en las elecciones de Prefectos del 2005 solo ganó en
Chuquisaca, Potosí y Oruro. Hoy el M.A.S. gobernará en Cobija, Cochabamba y
en la populosa El Alto, tercera ciudad del país. Los conteos rápidos en boca
de urna nos atribuyen las gobernaciones de Potosí, La Paz, Cochabamba,
Chuquisaca, Oruro y posiblemente Pando.
“El cambio imparable”
Bien ha hecho entonces el compañero Evo Morales en su rueda de prensa a
recordar que “el cambio es imparable” y que el gobierno de los 2/3 no se
dejará condicionar por el sector opositor. Una respuesta importante a
quienes ahora exhortan nuevamente al M.A.S. al dialogo con la minoría. El 4
de abril no emergió ninguna fuerza política opositora con proyección
nacional. Sin embargo no podemos pasar por alto la perdida entre el 15 y el
20% del caudal de los votos respecto al diciembre del año pasado, motivo de
los festejos de una derecha resucitada localmente en esta Pascua electoral.
Nuestro interés no es solo ocupar casillas del poder político, nuestro
interés es avanzar con el pueblo a la conquista del socialismo comunitario y
por esto debemos reflexionar sobre las lecciones de estos comicios.
¿Un problema de candidatos?
La oposición festeja la victoria inesperada en muchas de las capitales del
país, donde reside aproximadamente el 60% del electorado. En La Paz como en
Santa Cruz, en Trinidad como Oruro o Potosí el M.A.S. no solo no gana, sino
reduce y hasta demedia sus votos del 6 de diciembre 2009. En El Alto donde
desde el 2004 los porcentajes del M.A.S. siempre fueron del 60-70%, ganamos
la Alcaldía pero con un 40% y solo unos puntos más de la candidata de UN.
¿Este resultado fue porque no teníamos candidatos adecuados? Sobre este
punto el problema real es el cómo se eligen nuestros candidatos. Más allá de
la retorica sobre la democracia horizontal de los movimientos sociales
nuestros candidatos fueron en su mayoría nombrados a dedo por una cúpula de
dirigentes que no trabajan para incentivar y canalizar la participación
democrática en las filas del partido, al contrario se apoyan sobre la
pasividad de su propia base para seguir como dirigentes. El caso más
emblemático fue el de Achacachi, tierra de los Ponchos Rojos, cuyo ex
dirigente y actual senador Eugenio Rojas quiso imponer a la Alcaldía un
hombre de su confianza rechazado por la base. Resultado: muchos votos
blancos y tercer lugar para el M.A.S. Esta cúpula que comienza a deformarse
con el poder representa el peligro constante de burocratización de nuestra
revolución y el pueblo lo entiende. Con la única excepción de Novillo en
Cochabamba los mejores resultados lo sacan candidatos nuevos con trayectoria
de larga militancia en las filas del partido, mientras son castigados los
reciclados y los “invitados”, que no trajeron ningún beneficio ni votos.
Invitados y aliados
El electorado no entiende por qué debería votar por alguien que está
dispuesto a apoyar la revolución solo si lo elegimos. Calculando una mayor
abstención el resultado en votos reales de Jessica Jordan en Beni es
inferior al del diciembre del 2009, mientras sumando los votos de Suarez con
los del MNR la derecha se consolida en la región amazónica. Roberto
Fernández, exponente de un sector empresarial supuestamente progresista e
inopinadamente candidato “masista” para Santa Cruz, nos ha hecho retroceder
en la capital oriental. Fernández en 2004 obtuvo un 22% de los votos con su
agrupación ciudadana, hoy tras una campaña contra sus adversarios y contra
el M.A.S., obtiene aproximadamente un 30%, señal que su electorado no ha
aceptado la alianza con el M.A.S. y el nuestro no ha aceptado la alianza con
él. Sumar por sumar solo nos hace perder credibilidad, solo nos hace criar
cuervos que nos sacarán los ojos, como el M.S.M. que creció amparado en la
alianza con el M.A.S. y ahora es oposición. Perdimos en La Paz porque a
pesar de las denuncias de corrupción que gravan sobre la alcaldía paceña
opusimos al M.S.M. una compañera que hasta ayer era de ese mismo partido. El
M.S.M. es criatura del M.A.S. Del Granado, aprovechando la alianza, ha hecho
de su partido el contenedor del malcontento en el M.A.S., confundiendo su
discurso con los discursos tibios que desorientan a los trabajadores,
jóvenes y campesinos, que exigen del M.A.S. cambios profundos.
Construir el M.A.S.
¿Por qué no repetimos el resultado de hace unos meses? Por la debilidad
local del partido. Evo es un dirigente en que el pueblo se identifica e
identifica la lucha por el socialismo porque Evo ha crecido junto al pueblo
en su lucha, en el Chapare, la Guerra del Agua, la Guerra del Gas. A nivel
local no hay semejantes dirigentes simplemente porque la vida del partido se
encierra peligrosamente en una pugna interna para conquistar espacios de
poder… y pegas. No hay trabajo en las bases sembrando una consciencia
revolucionaria, muy pocos militantes se cimentan con la difícil tarea de
organizar la lucha de su vecindario, su sindicato, con las bases. Muchos
candidatos pensaban que una foto con Evo hacia de ellos luchadores sociales
y socialistas. Pero no podemos inventar victorias ni cosechar donde no
sembramos. Debemos fortalecer el partido como espacio de participación
democrática y militante de trabajadores, campesinos y jóvenes a nuestra
revolución. Un partido que sea organizador de la lucha colectiva por el
socialismo comunitario, el vivir bien, trabajo digno y estable, salud y
educación para todos. Un partido en que vividores, tránsfugas y burócratas
no tengan cabida.
El Militante - Bolivia